Quiero que encuentres acá información clara, pero también compañía. No tenés que saber todo ni atravesar cada duda sola. Leé con calma, quedate con lo que te sirva y recordá que siempre hay lugar para preguntar.
MelisaTu cuerpo y tus emociones están acomodándose
Podés sentir muchas cosas a la vez: amor, cansancio, sensibilidad, incertidumbre o necesidad de estar acompañada. Nada de eso te hace menos capaz.
- Pérdidas vaginales que deberían disminuir progresivamente
- Contracciones uterinas o entuertos, especialmente durante la lactancia
- Cansancio, sensibilidad y necesidad de descanso
- Cambios en las mamas con la bajada de la leche
- Emociones cambiantes durante la adaptación
Hacerte un lugar también es cuidar a tu bebé
No tenés que poder con todo. Aceptar ayuda, pedir un vaso de agua, dormir un rato o decir cómo te sentís también son formas de cuidado. Tu bienestar importa.
- Observá tus pérdidas, temperatura y dolor
- Consultá todas tus dudas sobre lactancia
- Conversá sobre anticoncepción y continuidad de cuidados
- Permití que tu red te sostenga en las tareas cotidianas
- No postergues tu control puerperal
Hay momentos en los que no conviene esperar
Aunque muchas molestias forman parte de la recuperación, hay señales que necesitan una consulta. Si algo te inquieta, escuchá esa sensación y pedí ayuda.
- Fiebre alta, mareos o dolor intenso
- Sangrado abundante o pérdidas con mal olor
- Una zona del pecho roja, caliente, endurecida o muy dolorosa
- Dolor de cabeza intenso, alteraciones visuales o dificultad para respirar
- Tristeza profunda y persistente, confusión o ideas de muerte
Fuente de consulta: Ministerio de Salud de la Nación.